HOMENAJE AL POETA ARGENTINO JOSE PEDRONI
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La pipa con flecos
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La pipa con flecos

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La pipa de Santiago Vogt mide seis palmos y medio.
Remata en una cabeza de Juan Bart, marinero. (*)
La cabeza está apoyada en el suelo.
Santiago Vogt contempla aquel ojo de fuego.
Lo ve allá abajo, entre nubes, como un lucero.
Y chupa, para traer a la boca el recuerdo.
¡Qué lejos está el río, la viña, los abetos!
Ciertamente que todo está muy lejos.
Hay una larga barba de por medio.
Catalina, la esposa, está sentada en el suelo.
Hay un mar que separa, con velero.
 
 
Catalina Schúltheis, peinado su pelo.
Veinte hijos le ha dado a aquel hombre de hierro.
¡Veinte! los cuenta con los dedos.
Están todos los nombres del Nuevo Testamento:
Ana, María, Pedro. . .
 
 
La casa está rodeada de trigo en nacimiento.
Es una blanca isla en un mar verdinegro.
Santiago Vogt trae a su boca el recuerdo.
Los trae suavemente por un tubo con flecos.
Todo le llega frío a través del invierno.
Hay una larga barba de por medio.
 
 
Catalina, la esposa, está sentada en el suelo.
Catalina Schúltheis, peinando su pelo.
Mira al hombre callado que carda el recuerdo.
Catalina y el perro.
 
 
En la casa tranquila se oye pasar el tiempo.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac, el péndulo.
Santiago Vogt fuma sus pensamientos.
Hace anillos de humo que se van hasta el techo.
De repente abre la boca y dice, entre sueños:
-¡Veinte hijos! Son muchos. Y, bueno. . .


(*) Juan Bart: marino francés (1651-1702) audaz capitán de corsarios en la guerra de holanda (N del E)

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PLOMADA  
  Cuelga de un hilo de pescar la pesa
y es un pequeño mundo,
suspendido.
Un ángel invisible la sostiene.
Señala el centro de la tierra,
herido.

Sigue su vertical,
hombre constante,
y llegarás a Dios,
hombre afligido.

José Pedroni - 1963
 
POETA  
 
Yo fui niño una vez,
pero hace mucho.
Me dormía enroscado en la vereda.
Hay una voz que todavía escucho.
Hubo una mariposa. Era de seda.

Debió pisarme
alguna vez un hombre.
Debió mirarme una mujer dolida.
Yo no me acuerdo.
No tenía nombre.
Era, me acuerdo,
como liebre herida.

Enamorada de mi sangre sola
que se dormía al sol
en cualquier trigo,
la mariposa entraba en mi corola.

Yo no sé lo que ella hizo conmigo;
pero ella iba detrás de mi amapola,
ella y la voz que me llamaba amigo.

José Pedroni - 1961
 
SITUACIÓN  
  Paloma, espiga y ancla,
a 31 grados y 25 minutos
de latitud Sur
-línea del río y la calandria-
y 60 grados y 56 minutos
de longitud,
está mi tierra: Esperanza.

Es un pequeño punto palpitante
hacia el norte del mapa;
boya del trigo verde
corazón de la pampa.

José Pedroni - 1956


 
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