HOMENAJE AL POETA ARGENTINO JOSE PEDRONI
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Peter y Ana
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Péter y Ana
 

 
De los pobladores de Esperanza, naturales de
Hintertíefenbach  (Alemania).  Peter  murió  de
pena a los catorce días de su llegada.           .

 
1
 
No hay una caja para Péter Zímmermann
muerto en la madrugada.
-Los ataúdes de Hintertíefenbach
eran de pino y haya-.
Anna Elísabeth Léiser
está vaciando el arca.
Sin hablar, sus tres hijos
míranla arrodillada.
Por el suelo la ropa, los retratos,
la Biblia deshojada.
 
 
No hay un lugar para velar al hombre
muerto en la selva bárbara.
-En nuestra casa de Hintertíefenbach
que bien se estaba-.
En un lecho de hierba a Péter Zímmermann
le han tapado la cara.
Ana Elísabeth Léiser
está muda y sin lágrimas.
Pedro, Santiago y Margarita
míranla ensimismada.
 
 
No hay corona de flores para el hombre
muerto de pena amarga.
-Ramas de tilo de Hintertíefenbach
daba gusto cortarlas-.
Pedro, Santiago y Margarita
tienen las manos arañadas.
 
 
No hay campanas que doblen por el hombre
muerto de pena amarga.
-En los entierros de Hintertíefenbach
las mujeres cantaban-.
Pedro, Santiago y Margarita
llevan a pulso el arca.
Por el monte la voz de la paloma
los sigue, desolada.
 
 
No hay un hoyo en la tierra para el hombre
muerto de pena amarga.
-El cementerio de Hintertíefenbach
era de tumbas blancas-.
Pedro, Santiago y Margarita
cavan y cavan.
Seca es la tierra virgen.
Duro es el suelo de la pampa.
 
 
Anna Elísabeth, inmóvil,
oye caer la tierra sobre el arca.
Su mano abierta muestra
una llave dorada.
 
2
 
No hay una cruz para ponerle flores
al hombre que descansa.
Repartida la tierra. Péter Zimmermann
duerme en la calle ancha.
 
 
Ruedas y bestias pasan todo el día
sobre la tumba llana.
Carros ruidosos que derraman trigo;
caballos y guitarras.
 
 
-Blancas, las tumbas de Hintertíefenbach
unas con otras se tocaban-.
 
 
Anna Elísabeth Léiser
llora en la calle árida.
Sobre la tierra removida llora
su pena despeinada.
 
 
Nuestra casita de Hintertíefenbach
estaba junto al agua-.
 
 
Tierra en la boca, tierra en el cabello,
tierra en toda la cara.
Como los niños, llora sobre el brazo,
en la calle, tirada.
 
 
-Teníamos un huerto de cerezos.
Estaba junto al agua-.
 
 
Margarita a través de los trigales
viene por ella, pálida.
Ya la levanta; ya le dice, dulce:
-Madre, vamos a casa.
 
 
Son aquellas que al fondo del camino
se borran, enlazadas.

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PLOMADA  
  Cuelga de un hilo de pescar la pesa
y es un pequeño mundo,
suspendido.
Un ángel invisible la sostiene.
Señala el centro de la tierra,
herido.

Sigue su vertical,
hombre constante,
y llegarás a Dios,
hombre afligido.

José Pedroni - 1963
 
POETA  
 
Yo fui niño una vez,
pero hace mucho.
Me dormía enroscado en la vereda.
Hay una voz que todavía escucho.
Hubo una mariposa. Era de seda.

Debió pisarme
alguna vez un hombre.
Debió mirarme una mujer dolida.
Yo no me acuerdo.
No tenía nombre.
Era, me acuerdo,
como liebre herida.

Enamorada de mi sangre sola
que se dormía al sol
en cualquier trigo,
la mariposa entraba en mi corola.

Yo no sé lo que ella hizo conmigo;
pero ella iba detrás de mi amapola,
ella y la voz que me llamaba amigo.

José Pedroni - 1961
 
SITUACIÓN  
  Paloma, espiga y ancla,
a 31 grados y 25 minutos
de latitud Sur
-línea del río y la calandria-
y 60 grados y 56 minutos
de longitud,
está mi tierra: Esperanza.

Es un pequeño punto palpitante
hacia el norte del mapa;
boya del trigo verde
corazón de la pampa.

José Pedroni - 1956


 
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